jueves, 25 de junio de 2015

Ayuda al desarrollo a expensas de indígenas, del programa de TV Report Mainz



Para su información/ FYI

-Este es el enlace al reportaje sobre Barro Blanco  del programa Report Mainz, del primer canal de la TV alemana (Das Erste) visto esta semana por 3 millones de telespectadores en Alemania / This is the link to the TV report seen by 3 mln people in Germany today.


Y abajo y adjunta encuentran la traducción de la locución del reportaje. / Below and attached the translation of the reportage into spanish.



Texto del reportaje “Ayuda al desarrollo a expensas de indígenas”, del programa de TV Report Mainz (del canal alemán Das Erste)

Un a represa hidroeléctrica financiada por Alemania amenaza una etnia indígena en Panamá


Cuando vi el reportaje de Xenia Böttcher y Heiner Hoffmann, me acordé del libro infantil “Oh Qué bonito es Panamá”. Nuestros reporteros estuvieron en Panamá, este pequeño país de Centroamérica, y encontraron personas felices a orillas de un río.
Pero su felicidad, el entorno en el que viven está amenazado, por la construcción de una represa hidroeléctrica. Trágico, pero ¿qué tiene esto que ver con nosotros?
Se lo voy a contar. La construcción de la represa está financiada entre otros, por un banco alemán, el banco DEG. Es una filial del banco estatal KfW (Kreditanstalt für Wiederaufbau).
¿Y qué es lo que hace un banco alemán en la lejana Panamá? Un banco que, por así decir, debe invertir nuestro dinero – cito textualmente – para el crecimiento económico y una mejora a largo plazo de las condiciones de vida. REPORT MAINZ informa:
:
La hidroeléctrica "Barro Blanco"
Reporte:
La entrada a la hidroeléctrica Barro Blanco. Desde hace días, un grupo de habitantes bloquea la entrada, y no deja entrar a ningún vehículo pesado. Lo que piden: que esta hidroeléctrica no se termine nunca de construir.

Weni Bagama, miembro de la comunidad:
“Nuestros ríos, nuestra madre tierra, nuestra ecología, nuestra existencia, estamos aquí para darle a conocer a la faz nacional e internacional de que el patrimonio es nuestro.”
Su ira se dirige sobre todo a un banco alemán: una filial del banco Kreditanstalt für Wiederaufbau (KfW), el DEG. En realidad, la misión de este banco estatal alemán es fomentar el desarrollo sostenible en todo el mundo, y tiene que asegurarse de cumplir estrictos estándares ambientales y sociales. Pero para el discutido proyecto de la hidroeléctrica en Panamá ha aprobado un crédito de más de 25 millones de dólares. ¿Cómo es posible?
Vamos a averiguar, nos dirigimos tras la represa, en la reserva del pueblo Ngäbe. Después de un rato nuestro automóvil no puede continuar, y sólo podemos hacerlo a pie. Pero un río nos corta el 

paso.
Es justamente el río que quedará represado en un embalse para la hidroeléctrica. Nuestro equipo sigue el hilo, lo único que nos queda es meternos en el agua. Del otro lado, totalmente apartado de la moderna Panamá, encontramos la comunidad Kiad, en medio de una reserva protegida.

Habla una mujer de la comunidad:
“Este palo es una demarcación que hizo Barro Blanco. El embalse llegaría hasta aquí. Todo esta parte hasta la orilla esa tierra se inundaría. Nunca fuimos informados y como no fuimos informado nosotros hemos luchado. Nunca se nos dijo que nuestra tierra se inundaría, pero sí sabíamos que esto podría pasar. Por eso hemos luchado hasta el sol de hoy.”



Banco KfW DEG
¿Es verdad eso? ¿Es cierto que las personas afectadas no fueron informadas en absoluto con antelación? Los habitantes indígenas presentaron una queja ante DEG, y tras la misma una comisión del banco se ocupó del proyecto. En su reporte dice que antes de la aprobación del proyecto “no tuvieron lugar consultas adecuadas con las personas afectadas”.
Con la aprobación del proyecto, el DEG habría chocado varias veces “contra sus propios estándares”. Se habría confiado para la polémica aprobación en un comité local, a pesar de que la población afectada estaba en pie de guerra contra el proyecto. Ahora un 95% de la hidroeléctrica está ya construida.
Amplias facetas de este modo de vida condenadas a desaparecer. Un modo de vida mantenido desde hace siglos en armonía con la naturaleza. Una mujer de la comunidad nos muestra su casa, que pronto no existirá.

Habla una mujer de la comunidad:
“Dormimos ahí. Ahí están las cobijas. Descansamos en la hamaca. Aquí cocinamos. Somos ricos ¿no? Somos felices pues de tener todo eso. Me preocupa saber que no voy a poder dormir aquí.
Pero no sólo las casas, también las tierras y lugares importantes para la vida de la comunidad podrían desaparecer por culpa del proyecto. Aquí, un anciano de la comunidad les enseña a los niños el idioma Ngäbe, y les transmite las tradiciones ancestrales. Según informan los pobladores del lugar, varios cientos de personas perderán el entorno en el que viven.

Otra mujer de la comunidad:
“Alguien dice que los indios no quieren el desarrollo. Nosotros no es que no queremos el desarrollo. El problema es eso llamado desarrollo para gente como los empresarios y el gobierno. Para nosotros lo que tiene más valor es nuestra tierra.”


DEG nos escribe, entretanto se encuentra en consonancia con sus propios estándares. E inmediatamente habría “mejoras en la evaluación de proyectos futuros”.

Pero en el caso del proyecto hidroeléctrico Barro Blanco se habrían según la comisión de reclamaciones retrasado pasos para la solución del conflicto “innecesariamente o no se habrían dado en absoluto”.
En Alemania nos encontramos con Ute Hausmann de la organización de derechos humanos FIAN, quien ha dado un seguimiento regular a DEG. Barro Blanco no es una excepción.

Ute Hausmann, directora de FIAN:


Ute Hausmann
“El banco DEG actúa esencialmente como un banco privado. No actúa desde nuestro punto de vista según su misión de cooperación internacional, en tanto en cuanto dirigen una mirada amplia también sobre cuestiones políticas y de derechos humanos. Sino que actúan exclusivamente en su propio interés como banco.”
¿También en Panamá? Visitamos a un representante del gobierno. Fue elegido para el cargo a finales del pasado año, y ve el proyecto de forma muy crítica.

Feliciano Jimenéz, Ministerio de Gobierno de Panamá:
Feliciano Jimenez
“Si el banco sabía, que los indígenas afectados no estaban de acuerdo con el proyecto tal y como se llevó a cabo, pienso que tendría que haber presionado, para que se escucharan las voces de los afectados. Tendrían que haber frenado su inversión.”
Y el DEG sabía de las protestas. Pero la presión la ejerció sólo sobre el gobierno de Panamá –a pesar de las conocidas violaciones de sus propias normas. En una carta confidencial exigió hace poco, que se continuara con los trabajos de Barro Blanco. La detención de la construcción podría perjudicar futuras inversiones. Una clara extorsión.



Protestas en Panama
 

Pero el banco permaneció inamovible frente a los reclamos de las personas afectadas. Pero ellas continúan con su lucha –también frente a la embajada alemana. Sus exigencias deben entretanto haber llegado a Alemania.

Las personas afectadas:
"El banco DEG debe abandonar el proyecto Barro Blanco!"

Despedida del presentador Fritz Frey:
Desde hace mucho tiempo, las organizaciones de derechos humanos exigen mayor transparencia al banco DEG – la responsabilidad legal sobre el grupo bancario KfW la tiene por cierto el Ministerio Alemán de Hacienda ( Bundesfinanzministerium).