lunes, 25 de agosto de 2014

PROPUESTA DE GRUPOS AMBIENTALES PARA GARANTIZAR EL AGUA




PROPUESTA DE CIAM, FUNDICCEP Y AMIPILA AL ANAM PARA GARANTIZAR LA DISPONIBILIDAD DEL AGUA EN LAS CUENCAS HIDROGRAFICAS.

NO MAS HIDROELECTRICAS!!!




En estas imágenes se puede apreciar el daño ambiental que están recibiendo los ríos en las Provincias de Chiriquí y Bocas del Toro producto de la actividad humana vinculada a la construcción de hidroeléctricas mal planificadas y que no contribuyen a bajar el precio de la electricidad en Panamá.

Y no conformes con esto, y desastres naturales como el ocurrido en Las Nubes, Cerro Punta, hace 9 días... Persisten los "empresarios limpios y responsables" en querer construir otros proyectos en nuestros ríos. Caso de Candela 2 y Proyecto Hidroeléctrico La Garita en Cerro Punta. BASTA YA. NO MÁS HIDROELÉCTRICAS.

jueves, 14 de agosto de 2014

El profundo valor del agua

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Rio Chiriqui Viejo - CZBrats

Crecí y me convertí en una mujer, a la orilla del Chiriquí Viejo en la pequeña villa de Guadalupe, en Cerro Punta, Chiriquí. Aprendí y sentí desde
Crecí y me convertí en una mujer, a la orilla del Chiriquí Viejo en la pequeña villa de Guadalupe, en Cerro Punta, Chiriquí. Aprendí y sentí desde el vientre de mi madre el terror que puede ocasionar la fuerza de la naturaleza en un río que muestra dominio. Muchas noches pasamos con el cosquilleo causado por el miedo a una inundación.
Al ser una niña de una comunidad rural, cumplía tareas del hogar, como cargar agua desde un ojo de agua, sumamente divertido era “achicar el pozo” para limpiarlo y luego recoger el agua cristalina para llevarla a casa. Otras veces, tocaba llevar la tina de ropa o de trastes para lavarlos en el río, y ¡ay de que se quebrara algún trasto!, aprendimos que era nuestra responsabilidad volver con todo limpio e intacto. Otras veces, recuerdo, que saltábamos de piedra en piedra jugando con los amigos y primos.
En vacaciones, muy tempranito, la familia completa se trasladaba al campo de Alto Pineda a trabajar con mi papá. Allá en esa comunidad no había agua ni quebrada ni río. Llevábamos el agua en tanques. Muchas veces en verano tuvimos que ayudar a regar planta por planta sembrada para que sobrevivieran en esa tierra fértil, pero que sin agua las condiciones se volvían muy difíciles.
Para escribir sobre el agua, no puedo evitar traer estos recuerdos porque de allí viene el amor, la valoración y la necesidad profunda de cuidarla. Porque crecí, al igual que muchos panameños, con los ríos como parte vital de nuestra existencia.
El tiempo pasa y con los años llegó la transformación que ocurre en los pueblos, auspiciada por la creencia popular, impuesta o acomodada para ciertos intereses, de que el desarrollo no es compatible con la naturaleza: que el bosque es monte, que el humedal es fango, que el río es un obstáculo y hay que arrinconarlo para dar espacio a la construcción.
Por muchas razones obvias, que hacen del agua un elemento vital para la vida en el planeta, los mercaderes la han etiquetado como una mercancía más, a la cual se le puede sacar mucho provecho económico. El agua es un buen negocio: 7,000 millones de personas la requieren para sobrevivir.
Mientras algunos con su poder casi imperial, utilizan el agua como recurso infinito, que se puede extraer, represar o desviar; otros usan los ríos como simples medios y objetos, es normal contaminarlo a través de actividades agrícolas, industriales, inmobiliarias, e incluso desechando residuos hospitalarios. Esa visión “moderna” y empresarial del agua contrasta con una realidad casi inhumana, en la que miles de personas no disponen de agua para sus necesidades básicas.
Ante el daño ambiental, las comunidades se quejan y reclaman, y casi al unísono salen aquellos personajes públicos señalando que tienen que garantizar la seguridad jurídica y los derechos de las empresas que usan el agua. ¿Por qué no señalan tan vehementemente que son parte del Estado panameño, que su primera obligación constitucional es garantizar la vida y los derechos de todos los ciudadanos y los derechos de la naturaleza?
Sería un paso positivo que los gobernantes realicen inventarios reales de las necesidades y uso del agua por parte de las comunidades, que legalicen rápidamente el agua a los acueductos rurales y comunitarios. Que declaren una moratoria hídrica hasta que el 100% de los acueductos rurales hayan sido beneficiados con las concesiones y que las fuentes de abastecimiento a las potabilizadoras también sean contabilizadas como volumen no otorgable en las cuencas. Que se realicen estudios que determinen efectivamente volúmenes de agua necesarios para sistemas de riego para la producción de alimento. Que las fuentes de agua tengan planes reales de conservación apoyados en legislaciones que se cumplen, que beneficien a todos sin privilegios para algunos.
Esto es necesario porque los ríos, proveedores de agua, se nos han arrancado de a poco, hemos quedado marginados; un grupo pequeño ha acaparado el agua y las tierras a su alrededor. Se planificó desde el Estado para beneficiar a un solo sector y no a la sociedad ni a la naturaleza. Nuestro país tuvo la bendición de contar con ríos cristalinos de aguas puras y limpias para garantizar el derecho humano al agua de todos los panameños. Ahora esto es una incógnita y más si quienes deben abordar el tema con entereza, responsabilidad y defendiendo los principios constitucionales callan ante el poder económico.
En los últimos años, el enfoque moderno de desarrollo ha causado que los ríos hayan sido contaminados, fraccionados, alterados y transformados. Se ha favorecido el acaparamiento del agua y de la tierra; el despojo y el desplazamiento de comunidades nos ha dejado lesiones ambientales y sociales enormes, todo acompañado de un gran toque de exclusión: Ahora nuestros ríos ya no son nuestros y están marcados por letreros: no entrar, no pescar, no nadar, no navegar... Propiedad privada

jueves, 7 de agosto de 2014

“Lo que sea para detener Barro Blanco” reiteran indígenas Ngäbe de Panamá

Comarca Ngäbe Buglé en Panamá amenazadaVista del río Tabasará (Foto: Campaña Tabasará Libre - www.riotabasara.com)
21/07/2014

La Corte Suprema de Justicia de Panamá dejó sin efecto el permiso que tenía la empresa Genisa, gestora del proyecto hidroeléctrico Barro Blanco para entrar al territorio Ngäbe Buglé en la ribera del río Tabasará.

Es un pequeño paso adelante que no llega a compensar todos los retrocesos que han supuesto para los indígenas Ngäbe Buglé la construcción de la hidroeléctrica Barro Blanco: un proyecto inconsulto y perjudicial para la población indígena que habita las comunidades de Kiad, Quebrada Caña y Nuevo Palomar en la ribera del río.
Los indígenas Ngäbe Buglé piden nulidad desde 2011 del Estudio de Impacto Ambiental y especialmente la cancelación definitiva del proyecto. Los afectados del Movimiento 10 de Abril M10 quieren dejar claro al nuevo gobierno que “no pedimos una indemnización, ni mitigación, ni limosnas, ni millones sino la libertad del río Tabasará y que se respete la Constitución de la República de Panamá”. Así lo aclara Ricardo Miranda, dirigente del M10. El artículo 127 que establece claramente que los territorios comarcales indígenas son territorios colectivos que no se pueden privatizar ni enajenar por ningún motivo.
Hay que señalar, que el proyecto está financiado en parte por bancos europeos (DEG de Alemania y FMO de Holanda) que paradójicamente manejan dinero para el supuesto desarrollo de terceros países.
Por su parte, la administración del presidente electo en mayo Ing. Juan Carlos Varela ha declarado que apoya al proyecto y a sus inversores. Ricardo Miranda afirma de parte de los afectados que "el pueblo Ngäbe hará lo que sea para no volver a ser expulsados de sus tierras y para que el proyecto se cancele".
Actualmente, los dirigentes Ngäbe han anunciado que se declararán en huelga hambre si no ven intenciones en el Estado de ser oídos.
Actual:
Reportaje de Vice News (en inglés)

miércoles, 6 de agosto de 2014

Coordinador del M10 habla sobre Barro Blanco en acto de Culturas Andinas


Hoy el coordinador general del M-10 Ricardo Miranda G abordara el tema proyecto hidroeléctrico barro blanco en el panel de Biodiversidad,territorio y minería,en el cuarto encuentro internacional de culturas andinas que se lleva acabo en Pasto departamento de Nariño Colombia.
El M-10 busca informar la grave situación de violación de los derechos humanos,territoriales,étnico, y de la libre determinación, con el proyecto hidroeléctrico Barro Blanco en contra del pueblo Ngäbe Bugle y Campesino, que GENISA y el gobierno de Panamá lleva acabo en el rió Tabasará libre,Ricardo A Miranda G.

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